Gestión del capital circulante: La financiación que sí es gratis

En pocas palabras, podemos definir el capital circulante (Working Capital en inglés) o C.C. como los recursos necesarios para que la empresa pueda desarrollar su actividad a corto plazo. El C.C. es un concepto de activo, es decir, forma parte de las inversiones de la empresa y aquí vamos a ver el porqué.

El capital circulante aparece cuando tenemos inventarios permanentes, damos crédito a nuestros clientes, mantenemos un saldo mínimo de tesorería y, solicitamos crédito a nuestros proveedores (como financiación espontanea) para financiar parte de ese dinero «invertido» en inventarios permanentes, clientes y tesorería de seguridad.

Por tanto, si en la empresa hay inventarios permanentes, saldos de clientes por el crédito que otorga y saldo de tesorería mínima a mantener por seguridad, eso significa que siempre hay dinero que no se «mueve» o no se hace líquido (excepto la tesorería mínima que ya es líquida, claro). Que se mitiga con el crédito otorgado por los proveedores (porque tampoco se paga durante un tiempo).

Es decir, el capital circulante variará cuando cambien las políticas de gestión de: inventarios, clientes, tesorería y proveedores. Es sencillo. No existirá capital circulante cuando la empresa no tenga inventarios y cobre y pague al contado. Cosa que es un milagro según la empresa, el sector, etc., pero, en la medida de lo posible, se puede llegar a reducir.

En resumen:

Capital circulante = Inventarios + Clientes + Tesorería mínima – Proveedores.

Ahora bien, si al C.C. se le suma el activo fijo neto (restadas las amortizaciones) o los medios de producción, se obtiene la inversión total o el dinero invertido en la empresa, el cual hay que financiar con recursos propios (reservas, básicamente) o con deuda financiera. Lo más común es la combinación de ambos que nos darán la estructura del capital.

Por tanto:

Inversión total = Activo fijo neto + Capital circulante.

Que a su vez, la inversión total hay que financiarla con recursos propios y deuda financiera. Por eso, la inversión total y la financiación total son iguales en euros.

Es decir:

Activo fijo neto + Capital circulante = Patrimonio neto + Deuda financiera neta.

Las políticas de gestión del circulante van a determinar el fondo de maniobra necesario, que son a su vez los recursos necesarios para que la empresa pueda desarrollar su actividad de forma normal y segura.

No confundir con el fondo de maniobra contable que es un concepto de pasivo y por tanto, de financiación. Recordemos que estamos estudiando el capital circulante, o sea, la inversión a corto plazo o la inversión corriente. Vamos con un ejemplo que se verá todo mejor.

Supongamos una empresa que tiene unos ingresos por ventas de 1.000.000 € y el siguiente balance de situación (da igual la fecha):

ACTIVO:

Activo fijo neto = 200.000 €.

Inventarios = 40.000 €.

Saldo de clientes = 30.000 €.

Tesorería mínima = 3.000 €.

Tesorería disponible = 10.000 €

Total activo = 283.000 €.

PATRIMONIO NETO Y PASIVO:

Patrimonio neto = 150.000 €.

Deudas con entidades financieras =  110.000 €.

Saldo de proveedores = 23.000 €.

Total patrimonio neto y pasivo = 283.000 €.

Por tanto:

Activo fijo neto = 200.000 €.

Capital circulante = 40.000 € + 30.000 € + 3.000 € – 23.000 € = 50.000 €.

Total inversión = 200.000 € + 50.000 € = 250.000 €.

Y ahora, la financiación propia y ajena:

Patrimonio neto = 150.000 €.

Deuda financiera neta = 110.000 € – 10.000 € = 100.000 €.

Total financiación = 150.000 € + 100.000 € = 250.000 €.

Como debe ser, el total invertido y total financiado son iguales en euros (250.000 €). Y a las deudas con el banco les he restado la tesorería disponible para obtener la deuda financiera neta (como si amortizara anticipadamente parte de los préstamos).

Si calculamos la proporción de capital circulante sobre las ventas tenemos:

Capital circulante/ventas = 50.000 € ÷ 1.000.000 € = 0,05 x 100 = 5%. 

Es decir, que un 5% de las ventas nunca se van a hacer dinero líquido o la empresa nunca va a disponer de esos recursos. Por eso, son tan importantes las políticas de gestión del circulante ya que cuanto más alto sea ese porcentaje, más dinero retiene la empresa y por tanto, más capital circulante a financiar.

Si la empresa no tiene reservas significa más deuda financiera para sobrevivir y todas las consecuencias que esto comporta, como el pago de más intereses y el empeoramiento de ratios de solvencia, coberturas, etc.

Ahora, imaginemos que entra un nuevo comité de dirección en la empresa y cambia las políticas de gestión del circulante consiguiendo un 4% sobre las ventas.

El 1% (5% de C.C antes – 4% de C.C. ahora) se va a tesorería liberándose dinero y tendremos que, para las mismas ventas de 1.000.000 €:

Activo fijo neto = 200.000 €.

Capital circulante = 4% x 1.000.000 € = 40.000 €.

Total inversión = 200.000 € + 40.000 € = 240.000 €.

La financiación propia y ajena quedaría así:

Patrimonio neto = 150.000 €.

Deuda financiera neta = 100.000 € – 10.000 € = 90.000 €.

Total financiación = 240.000 €.

Al liberarse 10.000 € por las nuevas políticas de gestión del circulante, se podría amortizar anticipadamente más deuda financiera que antes y, la financiación total pasaría a ser de 240.000 €.

Lo que significa, que cuanto más pequeño sea el capital circulante o mejor sea su gestión, más dinero tiene la empresa para financiarse de forma gratuita. Además, si la empresa está muy endeudada permite reducir endeudamiento rápidamente (corregir la deuda) y mejorar la liquidez a corto plazo.

Según el tamaño de la empresa, una pequeña variación en las políticas de gestión del circulante puede suponer un gran ahorro en costes de financiación y al contrario, si no hay control puede suponer perder dinero.

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20 de agosto de 2021

José Antonio Marín Consuegra (CEO)

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